GESTIÓN POR COMPETENCIA COMO
MODELO DE SUPERACIÓN PERSONAL
Hoy
en día, dentro de la gestión de competencias, se hace mención de manera
reiterativa. Sin embargo, muchas de las personas que utilizan este término no
conocen verdaderamente su definición o aplicabilidad, mermando así, la
posibilidad de obtener extraordinarios resultados.
Ahora
bien, para poder establecer un contexto claro y entender mejor el desarrollo de
este ensayo, se hace necesario establecer la definición de competencias, para
Alles (2004), estas se definen como: conocimientos, actitudes y destrezas, que
permiten demostrar un desempeño más alto que el promedio. En el mismo orden de
ideas, Pereda y Berrocal (2001), las definen como: un conjunto de
comportamientos observables, sujetos causalmente o relacionados con un
desempeño bueno o excelente en un trabajo.
Cabe
destacar, que toda competencia debe poseer indicadores conductuales, los cuales
son el reflejo del comportamiento del individuo y son los que permiten
determinar la existencia o no de estas. Estas competencias no pueden quedar
dentro de la organización como elementos aislados, simulando una referencial
conductual únicamente. Deben estar integradas a un modelo de gestión, que
permita generar un proceso de dirección integrado y alineado con las base
estratégicas de la empresa y con desarrollo profesional de la gente.
En
resumen, el modelo de gestión por competencias es una herramienta que permite
gestionar de manera más eficaz y eficiente al recurso humano, así como a los
procesos que éstos dirigen, evitando la creación de escenarios con altos
niveles de incertidumbre en momentos de cambio.
Recientemente,
una empresa encargada de realizar estudios de mercado, decidió adentrarse a
este mundo, la decisión fue tomada debido a que la misma había pasado por
varios procesos de transformación y expansión, con lo cual se vieron en la
necesidad de buscar nuevas herramientas para lograr mantener a su gente y
procesos alineados.
Para
alcanzar este objetivo, fue necesario diseñar un proceso contentivo de cuatro
fases en el que el equipo gerencial y el de recursos humanos de la
organización, trabajarían en conjunto con los distintos consultores asignados
al proyecto.
La
primera fase, conocida como establecimiento de las bases del modelo, se
caracterizó por la ejecución de dos sesiones basadas en la metodología del
Aprendizaje Dinámico Acelerado (ADA). En la primera de ellas, se realizó una
evaluación exhaustiva sobre la misión, visión y valores de la organización y la
correspondencia de estos elementos con la realidad actual de la empresa. Luego
se desarrolló una segunda experiencia, en la cual se mostró al staff gerencial
y parte del departamento de recursos humanos, toda la teoría relacionada con la
gestión por competencias, a fin de generar conciencia sobre los requisitos para
instalar un sistema de gestión como este en una organización, así como los
beneficios y ventajas de su aplicación.
Posteriormente
se implantó la fase dos o de definición y normalización de competencias claves.
En la misma, se reunió al staff gerencial de la empresa y se les pidió que respondieran
una serie de preguntas dirigidas a identificar las competencias requeridas para
poder ser parte de la organización; a continuación, se depuraron las respuestas
y se obtuvo un amplio listado de las mismas.
Luego
se entregó a los asistentes, la definición pre-establecida para cada una de las
competencias elegidas, a fin de validar si el concepto correspondía a lo
requerido por los líderes y supervisores, buscando sincerar la lista
preliminar. Posteriormente, se establecieron los indicadores conductuales de
cada competencia y el nivel de desarrollo para cada uno de los cuatro niveles
existentes, los cuales fueron validados por la organización.
Para
finalizar con esta fase, se realizaron entrevistas personales con cada uno de
los empleados de la organización, con el fin de poder determinar las brechas
existentes, entre la realidad y lo que se desea lograr.
La
fase tres o de divulgación, tuvo como objetivo principal, hacer del dominio
público todas las competencias que de ahora en adelante serían el eje central
de la empresa. Dicha fase se llevó a cabo a través de la facilitación de una
sesión en la cual se describieron los contenidos del modelo de competencias y
se instó al personal hacia la creación de un sentido de pertenencia con el
proceso de mejoramiento.
Finalmente,
se ejecutó la cuarta y ultima fase o “empoderamiento”. En la
misma se diseñaron las guías de desarrollo para cada competencia, generando
acciones claras para cerrar las brechas encontradas con anterioridad. Asimismo,
se entrenó al personal de recursos humanos de la organización, en la entrega
efectiva de los resultados de las evaluaciones (retroalimentación) a cada
empleado, así como los instructivos o guías diseñadas, acerando a cada persona
al perfil de competencias diseñado.
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